miércoles, 29 de abril de 2009

rawr

Estoy inmersa (tan inmersa) en mi cabeza, que tiendo a olvidar lo que es importante. Me encanta esta nueva faceta: pensar y repensar, sentir y descubrir... ¡vivir!
Debo recordar: fui creada libre, mis decisiones son mías desde siempre... ¿por qué alguien las va a quitar de mí? ¿por qué desean (deseo) someterme a algo fuera de mí, que no me creó, que no me conoce? ¡NI DIOS ME LIMITA! Dios me deja escoger mi felicidad, Dios em deja ser. Sólo debo saber que al final del camino me juzgará por mis acciones... pero no me limita. Yo escojo mi felicidad, yo escojo mi vida... ¡YO!
Simplemente estoy conociendo mi interior, por eso olvido el resto. ¿Está mal? ... ¿Me importa? Es una etapa ¿importante? ¿necesaria? ¿ineludible? quién sabe... quizá no. Hay cosas más importantes. Hay acciones más efectivas. Decisiones más rentables. Vidas más productivas. Pero esto me hace feliz, y lo voy a seguir haciendo. Esto es lo que amo... preguntar, amar, caminar, sentarme a pensar. Amo mi yo. Amo mi tú. ¡Amo esta vida!
Quiero correr, quiero gritar, quiero llorar, quiero besar. Quiero abrazar. Tomar vino y dormir. Quemarme con tequila. Sonreir y optimizarte. Hacer que sonrías y optimizarme.
Quiero ESA mirada. Esa mirada sincera, sin miedo, sin burla, sin superficie. Quiero ESAS palabras pero no de la boca, no las pronunciables, no las que se pierden como un eco en mis neuronas, en mis canales. Quiero ESE momento, sólo ese momento repetido mil veces y mil veces más. Quiero ese momento hasta que se acabe mi vida, aunque eso sea hoy.

lunes, 20 de abril de 2009

¿Cómo le explicaría a un pragmático, que el estudio de la filosofía es importante?

Fácil. Si esa persona usa zapatos o ha usado tenis se le puede provocar esta conversación:

– ¿Ya vio sus zapatos (tenis)?

– Sí.

– ¿Y ellos le ayudan a trabajar, caminar, estar cómodo?

– Sí, efectivamente.

– ¿Usted sabe cuántas personas intervinieron en hacer sus zapatos?

– No, probablemente muchas.

– Justamente. Muchísimas. ¿Y sabe qué fue imprescindible para que usted use esos zapatos hoy?

– ¿Qué cosa?

– El trabajo intelectual.

– ¿Por qué?

– Pues, no pensará que quién los hizo, usó ese material de primas a primeras, ni que supo cómo fabricar la horma, ni cómo dibujar la suela, mucho menos que debía usar cintas, velcro o botones para cerrar el zapato en su primera oportunidad de fabricación. Probablemente ni siquiera sabía que había que cerrar el zapato. Incluso, no fue sólo una persona, como usted había mencionado antes, sino muchísimas, que al principio no supieron cómo crear un zapato de la nada.

– Por supuesto que no sabían, pero lo aprendieron de alguien que ya sabía cómo elaborarlos. Fue un proceso que se desarrolló desde la aparición del primer calzado.

– ¿Y quién estableció que en lugar de usar pieles atadas con pitas en los pies, se hicieran zapatos de cuero?

– Pues, en el proceso fueron aprendiendo qué técnica usar.

– Exacto. Un proceso en el que alguien se sentó a pensar cómo podía mejorar la elaboración del calzado, qué técnica, qué tecnología, qué instrumentos, qué materiales. Así, a través de la historia, fueron muchos lo que hicieron esta actividad de sentarse a pensar para evolucionar los zapatos y aplicaron sus ideas.

– Acepto su punto. Pero, ¿qué tiene que ver con la filosofía si ésta no se aplica a la vida tangible?

– Es donde se equivoca. El trabajo intelectual (sentarse a pensar) es parte de la filosofía, y se aplica a la vida tangible, comenzando por lo que hoy desayunó.

– ¿Cómo?

– Pues, si desayuno cereal con leche, usted previamente compró el cereal y la leche en el supermercado, actuando económicamente por el intercambio libre de recursos. En el cual interviene el producto de muchísimos filósofos a través de la historia que elucubraron en torno al dinero, los bienes, los recursos, proveyéndonos de bases para el capitalismo. En esa acción económica también se encuentran acciones políticas. Para que los gobernantes se limiten a no limitarnos al libre intercambio de bienes ni intervenir en nuestras acciones, otro tanto de personas (filósofos) tuvieron que sentarse a pensar en un sistema para que los miembros de la sociedad disfruten de su libertad limitada. Y aún más allá, usted compró el cereal y la leche porque pensó que era bueno para su salud.

– Aja.

– Por eso, la filosofía está en todos lados.

– ¿Y qué me puede decir del concepto de filosofía: ciencia que se ocupa de la totalidad de las cosas a profundidad que es eminentemente teórica y libre, y que tiene por objeto conocer la esencialidad del ser y la realidad?

– Pues, si usted conoce al hombre y la realidad en la que se desempeña en su ámbito más general, abstracto y profundo… ¿Podría decirme que conocer la acción humana, la naturaleza propia del hombre, la realidad a la que se enfrenta diariamente, no es tangible, no es útil?

– Pues, no. Conocer cómo actúa el hombre y cómo conoce la realidad ayuda al trabajo diario, a desempeñarse tanto a favor como en contra de la humanidad en el campo que sea.

– ¿Ahora acepta el papel de la filosofía y de los pensadores como el más importante de la historia de la humanidad?

– Sí.

– Pues concluyo, la filosofía es útil porque conociendo al hombre, la verdad y la realidad se puede actuar en torno a nuestras conclusiones. Y también permite a quien filosofa a comprender su realidad, a hallar un sentido más profundo de su humanidad, a pensar fuera de las casillas, a ser diferente, a cambiar el esquema de la vida. El filósofo embellece el espíritu (lo que a usted no le interesará porque no tiene fin práctico), cambia radicalmente a quien la practica y transforma intrínsecamente cada pensamiento y toda acción (lo que afecta a todos los miembros de la sociedad donde se desempeña, ya sea directa o indirectamente). Permite una mejor vida. Una más humana.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Inspiración Fría

Neblina espesa color nube penetra en los pulmones de aquéllos que se atreven a desafiar a los solitarios senderos entre los enormes pinos de la alta montaña. Un frío húmedo traspasa la piel y se crece dentro del corazón. Un camino de tierra y, de vez en cuando, ninguno que se divise; otro truco de la montaña para dejarlos en infinita soledad. Rayos de sol logran escabullirse a los gruesos mantos de agua condensada en el cielo, y alumbran esporádicamente la gama de los verdes más intensos. Las aves cantan, el viento sopla, el sonido de las hojas marchitas, que son pisoteadas sin reparo, hacen el recorrido de los caminantes algo más real, algo no meramente soñado o imaginado. El cielo no se puede ver, se pierden los frondosos árboles en la neblina, aunque parece que ella es la que logra fusionarse con la vida de las ramas. Cada vez que se da un paso para adentrarse en este mágico encanto de la naturaleza fría, se puede inhalar un fresco aroma a pureza, una fragancia perfecta, producto de la combinación de la belleza húmeda del árbol anciano a punto de morir, y de la mata nueva que recién comienza el aprendizaje del reto de la vida.