jueves, 9 de octubre de 2008

Asesoría Urgente

No es mi conciencia, sino mi espíritu quien no me permite seguir sin expresar todo claramente.

No es mi conciencia, sino mi lógica quien no se explica porque habría de perder una amistad sobre una estúpida muestra de inmadurez.

Soy yo, la que no me permito seguir sin dejar esto claro. Porque al final del camino me duele reconocer que no estoy en el nivel que creí estar. El nivel sobre el cual actuaba y respondía.

Y es que Dios tiene maneras duras pero perfectas para hacernos entender, para bajarme de las nubes.

Y es que hay cosas más importantes, mucho más importantes. Hay personas, hay amigos, hay confidentes.

Y no es excusa. Porque sé que la culpa recae en mí. Y no hay explicación, sino sólo un vago intento de decir una ridícula razón que al final no significa algo, pero que es la verdad.

Y es que me cuesta aceptarlo, pero debo hacerlo. Dejé al orgullo entrar en mi vida y se arraigó en mi mente, lo dejé descontrolarme y actué como no debí.

Las consecuencias las debo vivir y afrontar. Y me duele mucho. Me duele saber que herí y que un lazo que se había creado tan perfecto, lo rompí en segundos. Y sí, fue mi responsabilidad.

Pensé que vivía en un piso más alto, pero me doy cuenta que no he salido del sótano. Ese piso será mi meta. Pero sé que no pertenezco ahí, al menos no ahora.

Perdón, porque he fallado y he herido. Perdón, porque nos decepcioné. Perdón por dar lugar a un malentendido.

Me resta decir que sigo adelante, con la cabeza baja y con la mirada confusa. Con un tremendo pesar por saber lo que me ha costado esta lección, porque me angustia no saber si algún día lo recuperaré.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Amor cortés contemporáneo

Desde que la conoció, no tuvo más remedio que caer frente a sus pies y proponerle una vida a su lado.
No podía resistir sus pensamientos, no podía sacarla de su mente y, paulatinamente, ella llegó a su corazón.
Ella no lo sabía y nunca lo supo. Jamás se lo contó, nunca lo expresó. Aunque en sus ojos se leía, en su cara se reflejaba el profundo deseo de su alma. Ella lo intuía.
Quería dejarlo todo por ella, pero no podía. Sentía la culpa demasiado arraigada, tenía el miedo muy integrado a su ser y actuar. Pero debía ser valiente, debía sufrir por su amor, debía doler cada una de sus caricias y matar cada uno de sus besos.
Por ella sufría, por ella reñía, por ella moría.
Aún así, debía reprimir su pasión y así lo hizo.
Murió. Por supuesto. Murió por amor. Murió en dolor, con vergüenza, con tristeza y únicamente acompañado de su Soledad.


---------


¡Qué bello poder expresarle al ser querido el amor, la pasión y la entrega que uno tiene para con él!
¡Qué bello no tener que esconder los deseos profundos del corazón y expresarlos como un amor dulce, sincero y verdadero!

Aunque el amor cortés propone un vínculo entre una mujer casada (inalcanzable) y un hombre joven (inexperto e ingenuo), debe ser el amor más sufrido, más callado, más apasionado.

Sin ser ético o moral, sin ser correcto, sin ser aceptable, y considerado como una forma de rebeldía, el amor cortés existió para darnos, a los que sufrimos de algún tipo de trastorno, un suspiro de pertenencia y un tierno pero recio susurro que expresa: "no eres la/el única/o".

Al saber de muchos más que aman a quien es imposible de amar y a quienes viven por quien es imposible de vivir... me sublimo a la realidad que me es imposible conocer.
Porque tal vez me da esperanza, porque tal vez me hace sentir de nuevo esta pasión que carcome mis entrañas.

¡Qué bello poder expresarle al ser querido el amor, la pasión y la entrega que uno tiene para con él!
¡Qué bello no tener que esconder los deseos profundos del corazón y expresarlos como un amor dulce, sincero y verdadero!
¡Qué bello ese momento en que la vida se define, perdemos el control y el amor toma las riendas de nuestros corazones!

Me resta esperar. Esperar ese momento.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

special [II]

fue inesperada tu presencia [en mi vida]
para mí lo fue
entraste contemplando la realidad y esperando encontrar compañía

yo estaba ahí y no me pensaste así
yo escuché tu voz y tus palabras, sin embargo,
no pretendías que yo las escuchara

mi corazón se esperanzó de nuevo
mi corazón se decepcionó a sí mismo

no podría creerlo
no podría vivirlo

mi corazón saltaba, me hablaba,
me gritaba incesantemente que te amara
que te viera, que te abrazara

mi cuerpo te pedía, te ansiaba,
te recuerda y aún te espera

no obstante, los ojos acosadores me intimidaban
me hacían caer en una culpa, un pecado
no podía verte, no podía hablarte
estaba otra vez atada a la verdad de la luz, voz estruendosa que me hace callar

pero aún tenía la esperanza de verte
te dirigí fuera del centro del escrutinio público

afuera, yo esperaba una salida triunfante
y tu sofisticada sonrisa me envolvió en una tierna ráfaga de amor

y así ocurrió, notaste mi presencia
sentiste mi mirada y la contemplaste silenciosamente
sin que yo cayera en cuenta de que reflexionabas internamente acerca de mí

me pensaste, me deseaste
me enamoré de nuevo

otra vez caí en contradicción